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Archive for 27 agosto 2012

Una Solución Final a los problemas del Uruguay

Tratemos de seguir un razonamiento que se refiere al medio ambiente y a su relación con la producción y el trabajo, razonamiento que abunda por estas penillanuras. Sería más o menos así:

-La gente necesita trabajo y el Estado necesita recursos para combatir la pobreza –> los megaemprendimientos transnacionales (como el modelo forestal, o la megaminería) ofrecerán muchos puestos de trabajo, probablemente a costa de la depredación ambiental.

-En toda actividad productiva hay contaminación y depredación ambiental –> qué vamos a hacer entonces, ¿vamos a no trabajar más y morirnos de hambre? ¿Vamos a rechazar inversiones multimillonarias (de las cuales nos quedaremos con algunos millones) con la vana excusa de una probable catástrofe ambiental?

Es un razonamiento muy extendido este, y muy seductor, pues se basa en el mito más potente de los últimos 200 años de civilización occidental: que es posible el crecimiento infinito y exponencial en un planeta de recursos y capacidad finitos, y que, por ende, todos los problemas se solucionan invirtiendo más capital, y generando más trabajo y más consumo. Más, más, más. Siempre más.

En vista de que las fuentes de trabajo son el fin que justifica todos los medios (que nos habilita incluso a poner nuestro grano de arena en la serruchada global de la rama en la que estamos sentados como especie), es que les traigo, amigos, la Solución Final a los problemas más terribles que nos aquejan, es decir, la desocupación y la pobreza.

Como ha quedado irrefutable y empíricamente demostrado en el siglo XX, podemos fabricar jabón con humanos. Entonces, ¿por qué no agarrar a muchos pobres y desocupados para que conviertan en jabón al resto de los pobres y desocupados?

Imagínense: podríamos no sólo surtir nuestro magro mercado interno, sino también exportar a troche y moche. Podríamos incluso especializarnos (préstamo del Banco Mundial mediante) en la producción de jabón, desde los de uso cotidiano hasta finos jabones para los consumidores más selectos del Primer Mundo.

Si esta idea no les cabe, quizás por basarse excesivamente en un modelo extranjero, podemos aggiornarnos a los nacionalistas tiempos que corren y hacerlo más a la uruguaya: que muchos pobres y desocupados procedan a faenar al resto, obteniendo carne de primera (por uruguaya, obvio) para exclusiva exportación de lujo. Y seremos pioneros mundiales y (probablemente por un tiempo) sin competencia, a la vez que recuperamos una costumbre ancestral. Ahora que está de moda todo lo retro, ¿vieron?

Como gesto de altruismo y para dar el primer paso, renuncio a cobrar regalías por mis ideas al gobierno que esté dispuesto a llevarlas adelante. No jodan, no tienen excusas.

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Adenda: Un lector me ha hecho notar que Jonathan Swift lanzó una propuesta muy parecida para un problema similar a principios del siglo XVIII.

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Categorías:Ecología